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23 de noviembre de 2017

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El elegido

16/06/2006

Ninguno de ellos decía nada, pero era obvio que se respiraba un ambiente algo tenso... Algunos sentían tremendos picores en los actuadores sólo de pensar que podrían ser “el elegido” para el siguiente turno.

Finalmente, los miembros del equipo de óptica acercaron el carro diseñado especialmente para el transporte de los segmentos que, juntos, formarán una superficie de unos 11 metros de ancho... como en la final de un concurso, OP-M1-SG-003-0006 del lote 6 (ADERNO para los amigos), salió de su estante y fue colocado sobre el carro. Su cuerpo de ZerodurTM, inalterable a los cambios de temperatura, sentía, sin embargo, una sensación premonitora de lo que se avecinaba: el proceso de aluminizado.

UN ESPEJO VIAJERO

Al principio, el segmento seleccionado no refleja nada; su superficie es de un color y opacidad que recuerdan a la miel.

Para ser realmente reflectantes, todos y cada uno de los espejos de este telescopio (los segmentos del espejo primario, el espejo secundario y el espejo terciario) deben tener una fina capa de aluminio que los convierta en espejos.

Esta operación comienza con un viaje del espejo seleccionado, que será trasladado en su herramienta de transporte hasta la sala de limpieza, donde se eliminarán todos los posibles restos del aluminizado anterior.

Los segmentos del espejo primario (así como el espejo secundario y el terciario) cuentan con herramientas de transporte diseñadas para girar y con un sistema de anclaje para mantenerlo en la posición necesaria en cada momento del proceso.

Tras la exhaustiva limpieza, el segmento es trasladado a la sala donde le espera la cámara de recubrimientos especialmente diseñada para el GTC y construida por la empresa alemana VTD (Vakuumtechnik Dresden GMBH). Entonces, el anclaje, junto con el espejo, se desmonta del carro y se encaja, boca abajo, en el interior de la cámara.

EL ALUMINIO

Anteriormente, se ha preparado el “carro de aluminio”, un dispositivo extraíble de la cámara de aluminizado donde se colocan los filamentos: en ellos se introducirán los alambres de aluminio. El aluminio empleado es de pureza 99.999 %. Se usa un alambre de 2 mm de diámetro y cada pieza de alambre de 130 mm de longitud pesa 1.1 g. Se doblan en forma de 8 y se insertan en los filamentos.

Tras colocar el aluminio, se cierra la cámara, introduciendo el carro, y se procede a la preevaporación, de manera que el aluminio queda derretido en el filamento sin llegar a evaporarse.

EL ALUMINIZADO

Tenemos el segmento, los filamentos preparados y la cámara a punto.

Una vez colocado el segmento en su sitio, se cierra la tapa de la cámara de aluminizado y empieza a hacerse el vacío, que alcanzará los 10–6 milibares en, aproximadamente, una hora y media. Un bombardeo de iones (ya conocidos por nuestros segmentos, que han pasado por un pulido iónico) elimina las impurezas que puedan quedar en la superficie del espejo. La cámara se llena de un color violáceo debido a este proceso, denominado descarga de plasma, ocasionado por la ionización del oxígeno. Los destellos son muestra de que este último paso en la limpieza está surtiendo efecto.

Luego, el interior de la cámara sufre una descarga eléctrica que provoca que el aluminio pase de sólido a gaseoso, depositándose sobre el espejo en forma de fina capa que no superará la micra de grosor.

Al salir de la cámara, nuestro segmento es la estrella de la sala de espejos... aunque por poco tiempo. Pronto todos sentirán esa sensación de vacío que, sin embargo, les llenará de reflectancia.

El Aderno

El aderno es un árbol propio de los montes de laurisilva y, en general, de los bosques húmedos de Canarias, aunque poco frecuente en todas las islas y ausente en Lanzarote. Pocas especies como ésta dependen tanto del terreno sobre el que se asientan: el aderno no pasa de arbusto cuando se asienta sobre riscos y barrancos, pero alcanza los seis metros en montes de laurisilva. Hay que desplazarse hasta el Macizo de Teno, en el extremo nordeste de Tenerife, para apreciar en un mayor número de ejemplares su recia madera, que se usaba frecuentemente en la fabricación de muebles. Una de las pocas utilidades de esta especie indígena, cuyos parientes más próximos se encuentran en zonas tropicales de Asia y América, a pesar de que su fruto, una baya negra en su madurez, tenga un sabor dulzón. El historiador Juan Bethencourt Alfonso se refiere a ‘aderno’ como una de las palabras patrimoniales de Tenerife y La Gomera, aunque se limita a describirlo como "un árbol de madera muy dura", que podemos encontrar en las zonas de transición entre el monteverde y el bosque termófilo.

Texto: José Manuel Abad Liñán

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